Realidad y ficción en La Terapeuta


Tender is the nightNi yo mismo sé hasta qué punto llega la realidad y la ficción en mi novela La terapeuta,  ni en ninguna otra.

La frontera entre realidad y ficción, a mi entender, se tendría que revisar después de los últimos avances de la neurociencia. Hoy sabemos que el cerebro percibe exactamente igual una fantasía que una realidad, lo que la persona imagina que lo que tiene delante de sus narices. Se ve claro en el cine. Como espectadores, de vez en cuando desconectamos de la película; salimos de lo que técnicamente se denomina un estado modificado de conciencia. Pero durante el resto de la película (si la película es buena) empatizamos tanto con los personajes que a menudo se nos acelera el pulso. O nos asustamos, o lloramos con los personajes. Durante buena parte del tiempo de visión de una película o de una serie o de lectura de una novela, ni nuestro cerebro ni nuestro cuerpo aceptan que aquello es una irrealidad.

Hace ya unos años que se ha demostrado científicamente que para el cerebro no existe diferencia entre realidad y ficción, y sin embargo los escritores seguimos haciendo esa distinción, hasta el extremo de que los hay que afirman escribir mentiras.

Estoy en desacuerdo. Escribimos realidades.

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